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La foto en sí

¿Sonreír en la foto del currículum? Sí, y cómo hacerlo

Sí, se sonríe. La foto del currículum no es una foto de carnet, y el registro que se espera en España está más cerca de lo cálido-profesional que de la expresión neutra del DNI. Aquí está la mecánica para que salga real.

9 min de lectura

Sí, se sonríe. La foto del currículum no es una foto de carnet y no está sujeta a ninguna norma sobre la expresión: la regla que casi todo el mundo tiene en la cabeza —cara frontal, boca cerrada, gesto neutro— pertenece al DNI, al pasaporte y al carnet de conducir, y existe para que funcione un sistema de reconocimiento facial, no porque sea un registro elegante.

La respuesta práctica: una sonrisa cerrada que llegue también a los ojos es lo que funciona en prácticamente cualquier sector. Abierta y contenida encaja en puestos con trato directo con personas; serena y sin sonrisa es lo habitual en derecho, auditoría y banca sénior. Lo que no funciona nunca es una sonrisa que solo mueve la boca, y esa es la parte de la que trata de verdad esta página.

El contexto español: el problema no es sonreír, es reciclar el carnet

En España la foto en el currículum es la práctica habitual —el propio SEPE recomienda incluirla en su material de orientación laboral, y la prueba piloto de currículum ciego terminó en 2019 sin cambiar la costumbre—. Eso significa que la pregunta “¿pongo foto?” está mayoritariamente resuelta, y que la que queda abierta es esta otra: qué cara pones en ella.

Y aquí aparece el error específicamente español. Como la foto se da por hecha, muchísima gente resuelve el trámite con lo que ya tiene a mano: las copias sobrantes del último juego de fotos de carnet. Es comprensible y es un error, porque una foto de carnet no está mal hecha, está hecha para otra cosa. Cumple una norma administrativa: frontal absoluto, sin gesto, luz plana desde delante para que no haya sombras, recorte ceñido a la cabeza y sin apenas hombros.

Dentro de un currículum, ese conjunto de decisiones no comunica sobriedad. Comunica trámite. El registro que se espera en un CV español está bastante más cerca de lo cálido-profesional: alguien accesible con quien se puede trabajar. No hace falta simpatía forzada; hace falta que se vea a una persona y no un documento.

La diferencia entre una sonrisa de boca y una que llega a los ojos

Esta es la parte útil, y casi nunca aparece en las guías.

Una sonrisa espontánea no ocurre solo en la boca. La musculatura alrededor de los ojos participa: el párpado inferior sube ligeramente, la apertura del ojo se estrecha un poco, aparecen las arrugas del ángulo externo y la mirada cambia. Una sonrisa producida a voluntad mueve casi exclusivamente la boca: labios anchos, ojos idénticos a los de un segundo antes.

Las personas detectan esa discrepancia de inmediato y sin analizarla. El efecto no es que la foto parezca antipática —parece impostada—, y en un currículum ese es el peor de los dos resultados posibles. Una expresión seria y tranquila comunica bastante mejor que una sonrisa que no cuadra con los ojos.

De ahí se deduce la corrección, que es contraintuitiva: cuando una foto no acaba de funcionar, el problema casi nunca es poca sonrisa. Sonreír más fuerte empeora las cosas, porque a partir de cierto punto los ojos se cierran tanto que la mirada desaparece.

Por qué una sonrisa aguantada acaba en mueca

Prueba a mantener una sonrisa quince segundos delante de un espejo. Pasa siempre lo mismo y en el mismo orden: primero se desactivan los ojos, luego aparece una asimetría en un lado de la boca y al final se nota el temblor del esfuerzo. A los veinte segundos ya no queda una expresión, queda trabajo muscular.

Esto importa porque una sesión de fotos es larga y llena de pausas: se ajusta el trípode, se comprueba la luz, alguien dice “espera”. Si tú mantienes la sonrisa durante todas esas pausas por miedo a que te pillen sin ella, todas las tomas tendrán la versión degradada del gesto. En una sesión con fotógrafo pasa igual, con la diferencia de que hay alguien avisándote.

La regla operativa es sencilla: la cara descansa entre disparo y disparo. Suéltala del todo, mira a otro lado, respira, y vuelve a construirla justo antes de la siguiente toma. Las tomas buenas están en el segundo y medio posterior a recuperar la mirada, nunca en el décimo.

Lo que sí funciona: pensar en algo concreto

  1. Suelta la mandíbula. La causa número uno de una cara rígida es un maxilar apretado. Separa un poco los dientes y deja la lengua descansando en el paladar: toda la mitad inferior de la cara se relaja de golpe, y se ve en la foto.
  2. Piensa en algo concreto, no en una expresión. No “ahora cara amable”, sino un recuerdo específico: una persona, una frase que te hizo gracia, un sitio al que te gusta ir. El gesto sale solo porque se dispara, no se fabrica. Es la diferencia exacta entre mover la boca y mover también los ojos.
  3. Exhala y dispara. Entre soltar el aire y volver a inspirar es el momento en que la cara está más suelta. Suelta el aire, deja caer los hombros y que la foto se haga ahí.
  4. Aparta la mirada y vuelve. Mira al suelo, respira, y vuelve a la cámara. Ese retorno es el mejor instante de toda la serie, y dura muy poco.
  5. Haz treinta tomas, no tres. El punto menos vistoso y el que más cambia el resultado: los retratos aprovechables casi nunca salen de los primeros intentos.

Si te las haces tú, la mecánica de montaje —ventana, distancia, altura de la cámara, temporizador— está en cómo hacer la foto del CV con el móvil. Y merece la pena saber que hay un factor externo capaz de arruinar cualquier expresión: una lámpara de techo mete sombra en las cuencas de los ojos y deja cara de cansancio por muy buena que sea la sonrisa.

Cuánta sonrisa: los cinco registros

ExpresiónCómo se leeDónde encaja
Sonrisa cerrada con los ojos implicadosCercana y seria a la vezCasi cualquier sector. La opción por defecto si dudas
Sonrisa abierta contenidaCálida, receptiva, con ganas de tratar con genteSanidad, educación, comercio, hostelería, turismo, atención al cliente, comercial
Sonrisa muy ampliaEnérgica pero informal; la mirada se estrechaMuy pocos sitios. En un CV suele pasarse de vuelta
Serena, sin sonrisaSobria y controlada, con la mirada despiertaDerecho, auditoría, banca sénior, alta dirección, perfiles técnicos muy formales
Neutra de carnet o labios apretadosTrámite administrativo, o tensiónEn ningún caso. No es una decisión, es un accidente

La última fila es la importante. “Serio” y “tenso” no son lo mismo, y confundirlos es el fallo más extendido. Una mirada tranquila, despierta y sin sonrisa es un registro legítimo y en algunos campos el mejor. Una boca apretada con la mandíbula en tensión no lo es, y es justo lo que sale cuando alguien intenta “parecer profesional”. La diferencia entre las dos son dos milímetros de mandíbula.

Por sector, en concreto

SectorCuánta sonrisaQué evitar
Administración pública y oposicionesCerrada leve, o serenaEl neutro de carnet: es donde más se recicla
Derecho, auditoría, consultoría séniorSerena, o cerrada mínimaDientes
Banca y segurosCerradaCalidez excesiva
Tecnología y startupsCerrada natural o abierta contenidaFormalidad impostada
Sanidad y cuidadosAbierta contenidaLa expresión neutra: aquí resta de verdad
EducaciónAbierta contenidaRigidez
Comercio, hostelería y turismoAbiertaSeriedad
Comercial y ventasAbierta contenidaLa sonrisa de catálogo, demasiado ancha
Ingeniería e industriaCerrada o serenaCualquier gesto llamativo
Creativos y diseñoLa tuyaCopiar un registro que no es el tuyo

Una lectura útil de la tabla: el margen real de decisión va de la sonrisa cerrada a la abierta contenida. Los extremos —el neutro de documento y la sonrisa de catálogo— no son opciones de nadie. Y la expresión no viaja sola: la ropa fija la mitad del tono, con tabla por sector y los colores que la cámara maneja mal, en ropa y pose para la foto del CV.

Si no quieres enseñar los dientes

Es un motivo completamente válido y no necesita justificación. La posición de los dientes, el color, unos brackets o un tratamiento en curso son, para mucha gente, la razón real detrás de la pregunta “¿con dientes o sin dientes?”.

La buena noticia es que la sonrisa cerrada es de todas formas la más segura en más sectores. No renuncias a nada eligiéndola. Lo único que hay que tener claro es la diferencia entre una sonrisa cerrada y una boca cerrada: en la primera las comisuras suben y los ojos acompañan; en la segunda la línea de los labios queda recta y en tensión. El camino es idéntico al de arriba —mandíbula suelta, exhalar, pensar en algo concreto— y funciona exactamente igual con los labios juntos.

El CV y LinkedIn no piden la misma cara

Conviene no reutilizar el mismo archivo en los dos sitios sin pensarlo. Una foto de currículum se lee dentro de una carpeta, junto a titulaciones y experiencia, y en el contexto de un puesto concreto: puede permitirse ser más sobria. Una foto de perfil está sola, en un círculo pequeño y a menudo entre desconocidos, e invita a que alguien te escriba: ahí un punto más de calidez trabaja a tu favor.

Si vas a necesitar las dos, elige cada una pensando en su función y no buscando “la mejor foto” en abstracto. Sobre encuadre y recorte circular en el perfil profesional, más detalle en la foto profesional de LinkedIn.

Cinco errores de expresión

  1. Confundir “serio” con “tenso”. El más frecuente de todos, con diferencia.
  2. Sonreír más para arreglar una foto que no funciona. Empeora: los ojos se cierran y la mirada desaparece.
  3. Aguantar el gesto entre toma y toma. A los quince segundos ya es esfuerzo muscular, y se ve.
  4. Hacer una sola versión. Entonces no tienes una elección, tienes un resultado.
  5. Trabajar la expresión sin arreglar la luz. Las sombras duras de una lámpara de techo dejan cara de cansancio por muy buena que sea la sonrisa.

En resumen

Sonríe: la foto del currículum no es una foto de carnet y en España se espera un registro cálido-profesional, no el gesto neutro del DNI. Sonrisa cerrada con los ojos implicados como opción por defecto, abierta y contenida en puestos de trato con personas, serena en derecho, auditoría y banca sénior. Para que salga real: mandíbula suelta, exhalar, pensar en algo concreto, no aguantar el gesto y disparar treinta veces.

Y si todavía dudas de si poner foto y en qué casos, la convención española y sus matices por sector están en ¿se pone foto en el CV en España?.

Preguntas frecuentes

¿Hay que sonreír en la foto del currículum?

Sí, y es lo que se espera en España. La foto del CV no es una foto de carnet y no tiene ninguna norma sobre la expresión: la regla de boca cerrada y gesto neutro solo se aplica al DNI, al pasaporte y al carnet de conducir. La opción más segura en cualquier sector es una sonrisa cerrada que llegue también a los ojos.

¿Foto de CV con dientes o sin dientes?

Sin dientes es la apuesta que funciona en más sitios: cordial sin resultar informal. Con dientes, de forma contenida, encaja bien en sanidad, educación, comercio, hostelería, turismo y puestos comerciales. En derecho, auditoría o banca sénior conviene quedarse en la sonrisa cerrada o en una expresión serena.

¿Cómo conseguir que la sonrisa salga natural en la foto?

Una sonrisa real mueve también la zona de los ojos; una producida mueve casi solo la boca, y esa diferencia se nota al instante. El camino no es sonreír más, sino soltar la mandíbula, exhalar y pensar en algo concreto —una persona, una frase, un sitio— justo antes del disparo. Y no aguantar el gesto: se degrada en pocos segundos.

¿Puedo usar la foto del DNI para el currículum?

Es el error más común en España. La foto de carnet está hecha para un sistema de reconocimiento: frontal, expresión neutra, boca cerrada, luz plana y recorte muy ceñido. Dentro de un CV se lee como un trámite administrativo y no como una presentación. Y al revés tampoco funciona: ni un retrato de CV ni una imagen generada con IA valen para un documento oficial.

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